Inicio / Frases / Entremeses del ojo 2 / Entremeses del ojo

Entremeses del ojo

ENTREMESES DEL OJO

  • Una caja de cartón atropellada.

 

  • Un zapato muerto a media calle.

 

  • Una pelota que vino botando sola, sin niño detrás.

 

  • Un círculo rodeado por un cuadrado. Un cuadro rodado en el río.

 

  • Las nubes: ¿están bocarriba o bocabajo?

 

  • Las nubes son mapas de sus propios continentes.

 

  • Los ciegos que van mal afeitados.

 

  • Qué bellas son en sus días de asueto las mujeres que uno ha visto siempre de uniforme, sobre todo meseras, dependientas de almacenes, cajeras, portando ropa común pero escogida escrupulosamente. Nace de ahí una elegancia singular.

 

  • Silla de montar sobre diván, sobre camioneta.

 

  • Técnica de este texto: Noche cósmica sobre capas estratosféricas, sobre aire, sobre lápiz, sobre papel, sobre mesa, sobre piso, sobre edificio, sobre suelo, sobre mantos terrestres, sobre lava candente.

 

  • La sangre es un tejido. El texto es un tejido. La trama de un filme es un tejido.

 

  • Leer el horóscopo al perro.

 

  • La imagen ahoga lo que salva el olvido.

 

  • Lo que advierte se posa, lo que ve apunta, lo que mira dispara, lo que observa quema, lo que vigila mata.

 

  • El peor viento busca la más bella ventana.

 

  • Doblando la esquina a veces hay algo, no doblando la esquina hay siempre algo.

 

  • Hay rostros que son puños.

 

  • ¿Y no sería mejor una mesa redonda que una cuadrada? ¿Y no sería mejor una mesa redonda en medio de una habitación redonda?

 

  • Confundir un rostro con otro, una ventana con un espejo y una estatua con un hombre; confundir una sombra con un agujero, una nube con una nave y una barda con el horizonte.

 

  • Los espejos son de uno.

 

  • La niebla no oculta, presenta.

 

  • Por acogedor o amplio que sea, nunca he conseguido que el espacio donde vivo deje de lucir como una alcoba, a lo mucho como un estudio. Intimidad en exceso. A leguas se ve que ahí habita alguien cuya familia son fantasmas, pasión aglomerada, sombras y ecos. Si dispongo la mesa con una flor al centro, pronto una prenda, un recibo de pago, una revista o unos audífonos se posan al lado.

 

  • No quisiera comprender esta belleza: una mujer sola de madrugada con una flor en la mano esperando el último autobús.

 

  • Quien viste ropa deportiva para ir a embriagarse.

 

  • La inquietud de una abeja atascada en la miel. La desesperación de una mosca que insiste en pasar a través del vidrio de la ventana. La angustia de un pájaro en vuelo bajo la lluvia. El espanto de un ciervo en pleno bosque en llamas. El horror de un toro en el ruedo. El corazón de un hombre que atraviesa una ráfaga de balas.

 

  • Una flor felina.

 

  • Lavarse la boca con el dedo, y el dedo con la boca.
  • Una terca e imbatible mosca merodeando el picante olor de los sexos en una secuencia de video pornográfico.

 

  • Cortarse las uñas de los pies hasta mañana.

 

  • El autobús turístico que sirve para admirar la belleza de esta ciudad, va rompiendo a su paso las ramas de los árboles.

 

  • Dar condones en lugar de propinas o limosnas.

 

  • Letrero urbano: “Masajes gratis”.

 

  • Tienen mucho de nocturno los días marinos. El mar, como la noche, es andamiaje de la profundidad. Juntos son abismo.

 

  • Basta mirar la copa de una palmera contra cualquier cielo para sentirse en el mar.

 

  • No dibujo donde escribo ni al revés. La escritura es dibujo suficiente y el dibujo es suficiente escritura.

 

  • Herirse adrede para que luego las cicatrices nos hagan ver menos insulsos.

 

  • La realidad como una mujer que te pica a cada instante las costillas. La realidad como una bicicleta cayendo y dando tumbos por la pendiente. La realidad como una trampa que deja caer un cuenco con harina al abrir la puerta.

 

  • Dos de los que tienen un lunar en medio de la nuca, desconocidos entre sí, viajando juntos por azar en los asientos de adelante en el metro.

 

  • Alguien dice una perorata enardecida en un autobús pero todos escuchan música a todo volumen en sus audífonos.

 

  • Tatuarse un número telefónico.

 

  • Dos pequeñas mariposas negras sobre la pirámide revoloteando al viento pasando por cenizas de una hoguera milenaria.

 

  • Cabeza de corazón, pelo de ciervo, garras de halcón, colgando de una rama bajo el agua, dormido a la sombra de un avión.

 

  • Una parvada en forma de pájaro.

 

  • Veneración circunstancial. El salero en el mostrador donde se despachan las tortillas. He vuelto treinta años después a la misma tortillería y el mismo salero aún estaba allí, con la misma quemadura y la misma tapa roja.

 

  • La dependienta de un almacén ofreciéndote de niño una atomizada de loción para adulto y tú aceptando y oliéndote el brazo orgullosamente durante todo el día.

 

  • Tensión general: alguien deja una cuantiosa propina en un restaurante de autoservicio.

 

  • Cosmovisión 360º: Camarógrafos reflejados en ojos de actores durante el close-up; un beso o una sesión de dentista vistos desde la laringe, un coito desde el útero o la uretra. Un telescopio con mirilla fraccionada para moscas. El mundo en perspectiva de ratón, de pájaro, de bacteria, de feto inmerso en amnios; un panorama desde un edificio de pisos y muros transparentes, gente tras rayos equis en la Plaza Mayor, horizontes detrás de la cascada, el humo y el calor, la hormiga que sigue el camino negro de un manuscrito en cualquier sentido, daltonismo que sólo permitiera ver lo verde, la Tierra poniéndose en el Mare Frigoris de la Luna, o tal vez en eclipse con el Sol. Miradas a la Nada, a colores sin materia; o al Todo: espejo frente al espejo. Estrobo de absolutas luz y sombra. Ojo que mira hacia adentro su propio punto ciego y penetra su cuenca. Visión-Aleph del Tiempo. Las plantas de Cristo desde abajo del agua, andando; mapas al revés, astronautas sin gravedad, etcétera.

 

  • Recatarse repentinamente hasta enmudecer al encuentro de los menesterosos en un momento de felicidad desvergonzada.

 

  • Radiografobia: miedo a imaginar un cuerpo por dentro mientras se lo tiene enfrente.

 

  • Despertar a un hambriento dándole de comer.

 

  • Los billetes generan un efecto de inquietud en cualquier contexto que no sea su comercio: en mesas aun de casa, asomando de la ropa, en el piso de una sala de espera, etc. Los billetes por su bien propio son secreto a guardar. Extrañamente una pila de monedas encima a modo de pisapapeles les impone la respetabilidad de ofrenda, fetiche con sello de propiedad y trampa impredecible.

 

  • Contar los días sin ver el horizonte.

 

  • Contar los horizontes sin saber de los días.

 

  • Una orquesta de cámara en un trampolín de alberca tocando un fortisssimo.

 

  • Alguien envía pequeñas libélulas vivas en sobres de papel. Cuando se reciben en su destino son sacadas de los sobres y se les da a beber lágrimas con un gotero.

 

  • Un nido de gorrión en la cabeza del Ángel de la Independencia.

 

  • Un nido de gorrión sobre uno de halcón.

 

  • El cielo hermoso en un charco inmundo.

 

  • Bajar escaleras de espaldas.

 

  • Un abrazo como pretexto para pegar algo en la espalda.

 

  • Un mapa hermoso para llegar a un lugar horrible.

 

  • Las caras de los amantes tras besarse.

 

  • La cara de quien exprime un limón.

 

  • La cara sonriente de quien acaba de subir corriendo al autobús.

 

  • La cara de quien se prueba una camisa al espejo.

 

  • La cara de quien espera inmóvil demasiado tiempo para que tomen la foto.

 

  • Un video en close-up de los rostros de quienes bailan.

 

  • Un helicóptero siguiendo una paloma.

 

  • Una carretilla con tréboles y florecillas para caer borracho.

 

  • Estado de gente: audacia en aborregarse.

 

  • Ir a la playa sólo para broncearse las manos.

 

  • Poner enfrente las fotografías los grandes amores tenidos y masturbarse.

 

  • Sentirse todo el tiempo observado por un cuadro.

 

  • Ventanas encendidas de ámbar y de infinito.

 

  • Una puerta, agradable por un lado, y por el otro lado ardiendo en llamas.

 

  • Usar una piyama estampada con la imagen de nuestro propio cuerpo, dibujarse unos ojos en los párpados, unos dientes sobre los labios y dormir bajo la cama sobre las mantas.

 

  • Esos poquitos de sangre oscurecida al fondo de los frascos de merthiolate.

 

  • Imagen triste: yo lavando los trastos en casa de mi madre mientras ella lee con orgulloso interés mi currículum que dejé sobre la mesa del comedor para un proyecto que fue rechazado.

 

  • Constelación de estrellas de buena conducta.

 

  • Constelación en forma de gancho para colgar ropa.

 

  • Disponer cruces en la fachada de una casa lo suficientemente grandes para que la gente que pasa se persigne.

 

  • Dispuse bigotes de utilería de todo tamaño a los retratos que había en casa.

 

  • Los días en que uno está tan triste que nadie toma el asiento de al lado en el autobús, aunque este vaya lleno.

 

  • En casa chica de familia grande, el cuarto de baño es un santuario.

 

  • Hay insectos engreídos que, como los gatos, se plantan en medio de lo que hacemos.

Jorge Santana Dingbat

Acerca de Jorge Santana

Mi cuerpo recuerda lo que mi alma olvida.

Revisa también...

presencias frases

Presencias

PRESENCIAS No salvas a alguien de su desolación; caes en ella.   Aprender de alguien …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *