Mosca

MOSCA

 

 

I

Mosca nacida hoy en la basura de mi casa

has de morir antes de que amanezca

si pudieras saberlo te quitarías la vida

arrojándote al grifo o al fuego de la estufa

Hoy zumbas en mi oído

te adiestras no sé a qué

mientras mi día de humano se me destiñe viéndote

como calle en silencio

preso de cada pulso…

¿qué sabes tú de estar frente a esas calles

condenado a las horas

en la prisión de infinitas paredes?

He abierto para ti la ventana y rehúsas salir

me has regalado tu día, creo

así como yo a ti

…¿y mañana?

mañana habrás muerto

un día de vida y una vida de un día

yo lo haré no sé cuándo

pero sobre mi tiempo

se posará tarde o temprano una mosca

bautizará mi soledad

hará domingo los días de la semana

silenciará las calles

hará que me ahogue

que nadie me busque donde he estado siempre

Todos nacemos alguna vez de los escombros

al menos una vez nada ocurre en la vida

más que un vuelo de mosca en una tarde estéril

a bordo de una casa que calla y se carcome.

 

 

II

No me pesa tu vida

eso sería increíble

me pesa morir sabiendo que existir

es mi único zumbido

Me duele

así como contigo

no mirar más las cosas que morirán mañana

la ausencia de quien quiero

cadáver del presente tendido en la alfombra

recipientes de la casa y del alma

que un día fueron llenados

cada sitio en que te posas

sin saber que estás justo postrada

en los testigos de mi vida

de lo que al no decirme nada le doy con mi torpeza

con la sombra de lo que no es siquiera mi alma

los objetos que no entiendo

los efectos, los muebles

la ropa que se llenó de viejos aires

lo que se perdió y desde un escondite

grita que no se ha perdido

todos

retratos todos ellos

casi como tú

que murieron justo al momento de nacer.

 

 

III

Te has posado

en un Cristo de madera que mató mi familia

ya no un busto de Palas

a salvo de la tormenta

estatua de lo inútil

de una melancolía que sería necedad

anhelada o futura

Has volado y no eres con nada lo solemne

del pájaro más feo

o más negro si estuvieras a su lado

ni es fúnebre tu vuelo

ni evocas siquiera mi muerte

ni la muerte de amantes o doncellas

No te veo en el panteón o en la morgue

no eres del tipo de mosca

que agusana a quien muere con el cuerpo

Eres quien deposita sus huevos

en espíritu nocivo

en tristezas de las cosas sin sentido:

imágenes al espejo

paisajes que endurece el cristal

de la ventana que al fin he cerrado

Has volado y no eres con nada

semejante a los signos

ni vampiro ni gárgola

ni ángel premonitor.

 

 

IV

Moneda en el aire que no cae

moneda llena de suciedad

que no cae porque se vuelve más ella:

un algo inmundo

una cosa

un azar

un insecto

aplastado en toda su existencia

sin destello ni eco de nostalgia

o de arrepentimiento

Yo podría aplastarte y sé

que nada alteraría mi conciencia

pero me has aplastado tú a mí

en este sillón hueco

secuestrando mi vista enajenada

mis ojos frenéticos

…Seguirte, seguirte con los ojos

ver tu vuelo vacío

…seguirte.

 

 

V

Te has posado en mi pie

y no lo muevo

y te frotas las patas como en una emboscada

como quien planeara algo malvado

¿picarme?, ¿aguijonear mi piel?

¿esforzar mi mirada al punto de escoltarte

hasta donde has nacido y abandonarme allí?

Pero no…

has huido al fin por la ranura tonta

por el vidrio cuarteado

al cielo sin demora

y la idea de que vuelves

de que eres por hoy sólo un insecto

la idea de que fuiste ayer sólo basura

me cala en lo inútil de mi paciencia

en lo insignificante de mis cavilaciones

de los días que vendrán

me hace soñar con nada

ser tu larva fatídica que romperá mañana

como una flor que abre podrida y muerta

la idea de que no vuelves

porque olvide que estabas

y falte tu presencia

y yo seré la mosca.

 

 

VI

Y ahí está lo difícil

ahí está con alas retumbando y no descansa

en la mesa

como una mosca

respirando mínimamente:

el aceptar ahí a la belleza

¡la belleza!

en todo el cáncer que representas

en tus banderas izadas al revés y sucias

en el negro nacimiento

y en todo lo que de asesino

tiene tu millón de ojos

y no deja de ver un solo instante

Y está ahí con alas ya sin cuerpo

como imagen náufraga de una especulación

…Y me hundo más y más en mi infierno cómodo

como un Cristo de madera

a salvo de los hombres

sucumbo como una sanguijuela

que ya no tuviera de quien alimentarse

pues el verdadero parásito

es quien provee

y es quien necesita que le despojen

Ahí en esa tibieza

libres de todo cuanto nos da

ahí

reposa lo difícil:

aferrarse a los codos del asiento

y cerrar los ojos.

 

Jorge Santana Dingbat

Acerca de Jorge Santana

Mi cuerpo recuerda lo que mi alma olvida.

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